Solidaridad y sensibilidad con la vida

 

 

Hola, soy Cleyton, tengo 23 años y desde el 8 de marzo estoy en la Mariapolis Ginetta haciendo mi voluntariado a través del proyecto milONGa, en la Institución Sociedad Movimiento de los Focolares (SMF).

Siento que esta experiencia que estoy realizando es de solidaridad y de sensibilidad por la vida humana, porque durante estos últimos meses el mundo está enfrentando una pandemia que está dividendo pueblos, culturas, realidades, familias, parientes, amigos, personas, claro está, por un bien mayor que es la vida y la salud de todos nosotros.

En este contexto, lamentable, estoy haciendo mi voluntariado de una forma más tranquila y aislada. Estoy haciendo trabajos de carácter interno como organización de archivos, levantamiento de datos e investigación de documentos en la organización en la que estoy trabajando, porque actualmente es casi la única manera que tenemos para continuar nuestra experiencia.

Sinceramente no era lo que esperaba para mi experiencia ya que tenía muchos planes, acciones y talleres para realizar con los niños y adolescentes del proyecto social Jardín Margarida que es una aliada del proyecto milONGa, pero los desafíos de la vida nos sorprenden y hacen que cambiemos nuestra forma de vivir, por un objetivo mayor que nos supera a nosotros mismos y a nuestra propia realidad, por eso durante este período estoy buscando donarme de una manera más sobria para mi protección y la de las otras personas.

Sin embargo, mi sensación es que aún en confinamiento mi trabajo está contribuyendo de alguna manera al bien común y para que el mundo sea más humano, fraterno y solidario, cuyos valores ninguna enfermedad o pandemia nos robará.

Y por eso me siento muy satisfecho con esta experiencia, porque también estoy aprendiendo mucho, incluso a distancia, pero con gestos de solidaridad, preocupación por el bienestar del otro, fraternidad con las personas con las cuales me relaciono de forma más distanciada; son hechos y situaciones que también me enseñan y que voy a llevar por toda la vida.

Finalmente, a todos los voluntarios y personas de buena voluntad esparcidos por el mundo en las diversas situaciones que estén pasando, mi sentimiento de unidad, fraternidad, y también de esperanza en días mejores; nunca dejen de creer en los valores e ideales por los cuales vale la pena donarse, y como diría un gran revolucionario del amor llamado Óscar Romero: “que nunca nos cansemos de predicar el amor, porque esa es la fuerza que vencerá el mundo”, por lo que les deseo coraje y esperanza para superar los desafíos que estamos enfrentando ahora.