milONGa confirmó mi vocación

 
Jennifer-Perú

Mi experiencia como voluntaria milONGa fue muy gratificante.

Antes de presentarme como candidata no conocía nada del programa; lo conocí a través de una profesora.

Pensar en viajar a Brasil me asustaba un poco, ya que es un país mucho más grande. Sin embargo, mi llegada fue tan fácil, tan natural, que no pensé que debía preocuparme por cosas como dónde me quedaría, etc.

Cuando llegué, me sentí como en casa, me sentí acogida por una familia, amada y esperada por todos. Nunca me sentí extranjera, al contrario, sentí que era el lugar donde tenía que estar en ese momento.

Supongo que se siente así cuando se conoce  gente que comparte los mismos valores y la pasión por ayudar a quienes lo necesitan.

 

Mi aventura en milONGa comenzó cuando buscaba un programa de voluntariado en el que pudiera trabajar, y la oportunidad de venir a Brasil me atrajo mucho ya que en ese momento estaba aprendiendo portugués.

Aunque no sabía tanto sobre el Movimiento de los Focolares, tomé la decisión de arriesgarme. Gracias a esto, conocí gente maravillosa y tuve una de las mejores experiencias de mi vida. Creo que lo haría todo de nuevo.

Lo que más me gustó de esta experiencia fue que también es un voluntariado educativo, lo que me permitió conocerme mucho mejor.

La ONG para la que trabajé se llama SMF (Sociedad del Movimiento de los Focolares); allí tuve la oportunidad de trabajar en los procesos de gestión y especialmente en el área de recaudación de fondos.

Siento que he aprendido mucho de esta experiencia, tanto profesional como personalmente.

También tuve la posibilidad de trabajar en un proyecto de recaudación de fondos para una de las acciones sociales con niños, así como de desarrollar propuestas para la organización, tales como herramientas de gestión y propuestas para la consecución de fondos.

Estoy muy agradecida por el trabajo y la responsabilidad que se me ha dado – sentí que mi tiempo en el proyecto generó un impacto – , que fue la razón por la que decidí ser voluntaria.

Tuve la posibilidad de conocer los proyectos sociales en el Barrio Carmo y Jardim Margarida.

Ver el profesionalismo y la dedicación que ponen en cada uno de los proyectos en los cuales trabajan, la búsqueda por mejorar la calidad de vida de las personas que hacen parte de cada proyecto, me motivó a esforzarme más.

Hoy en día es muy difícil encontrar organizaciones que realmente generen un impacto a largo plazo en las comunidades; me siento muy privilegiada de haber tenido la oportunidad de estar en una de ellas.

Esta experiencia ha confirmado mi vocación y mi deseo de trabajar en el desarrollo de las comunidades, esta vocación que en algún momento se ha encontrado también con la de SMF, lo que ha hecho que hablemos el mismo idioma. Siento que para eso era muy importante que yo me conociera más y conociera lo que necesito para ayudar a los demás.