Las familias de milONGa

 

Cada vez más, se hace visible la realidad de que milONGa es un programa de voluntariado que tiene múltiples actores que posibilitan apuntar y alcanzar el desafío de ofrecer una experiencia de donación e interculturalidad recíproca.

En mayo de este año, milONGa vivió de cerca la experiencia hecha en Uruguay donde alrededor del Centro Social Nueva Vida se generó una dinámica de apoyo y colaboración por parte de la comunidad del lugar y en particular de una de las familias que abrió las puertas de su casa para recibir a la primera voluntaria milONGa que llegó al lugar.

Sabemos que no siempre resulta espontáneo ofrecer nuestra casa para recibir a una persona que poco o nada conocemos; sin embargo, esto no fue un impedimento para que la familia Dos Santos Borges recibiera con los brazos abiertos a Elisa, una joven italiana quien, en medio de los nervios y la ansiedad propios de quien se aventura a lo desconocido, llegaba a Uruguay a vivir una experiencia que la marcaría para toda la vida.

Bastaron pocos días para que los Dos Santos Borges sintieran a esta joven voluntaria, parte de su familia. Esto nos cuenta Analia:

“…Fue una hija más, la cuidamos muchísimo y estuvimos siempre muy atentos en cada detalle para que se sintiera en su casa.
Día a día nos fuimos acostumbrando a su presencia y nos unió muchísimo. Compartir cada cena, contarnos cómo fue la jornada de cada uno, renunciar a nosotros para donar cada momento a ella, pasear, conocer lugares y “gente tan linda…”

Y respondiendo a Elisa dice:

“Queríamos brindarte todo nuestro amor para que sintieras que nuestra casa era tu hogar por ese tiempo “

Uno de los fundamentos de milONGa es poder ofrecer una experiencia intercultural en la cual los voluntarios logren conocer una nueva cultura y sentirla propia, al punto de lograr ponerla en perspectiva con la propia.

Un papel importante para este fin es el que juegan las comunidades locales y en ellas, las familias que acogen a los jóvenes, quienes los acompañan diariamente y los ayudan a sumergirse en la cotidianidad de la cultura del lugar.

«Hoy Gabriel charló mucho con ella sobre nuestra cultura, lugares, Casa Pueblo, Páez Vilaro y sus obras de arte… estamos en esta dinámica. Gracias por permitirnos vivir esta experiencia, que si bien requiere mucha dedicación, nos enriquece.»

 

Elisa, se sumergió tanto en la cultura que la recibía que ya era conocida como la “uruguaya”.

Esta inmersión la llevó a reflexionar sobre su propia cultura, su país natal con su historia, sus políticas, y la situación migratoria que vivió en años anteriores, y que hoy se asemeja a la que viven muchos migrantes que diariamente arriban a Italia.

 

Esta nueva forma de leer la historia, de relacionarse con el mundo, de entender los problemas sociales de otras comunidades, de estrechar relaciones con los demás, es en conclusión, la apuesta de milONGa: formar ciudadanos globales que puedan actuar también en lo local, y qué mejor que las familias y las comunidades locales para ayudar a que los voluntarios logren este objetivo.

  

«Hermosa experiencia y fuerte.  Nos sentimos felices de que Dios nos haya pensado para acompañar a Elisa en este desafío. También queda guardada para siempre en nuestro corazón.»