Experiencia de Gabriele en tiempos de COVID-19

 

 

Lamentablemente también aquí a Brasil llegó el virus, un poco atrasado con respecto a Europa, y con la respectiva cuarentena para todos. Hasta hace pocos días vivía con otro voluntario en una de las favelas, pero en vista de la situación él tuvo que regresar a su país.

Por suerte, un amigo me ofreció hospedaje en su casa en la ciudad para no pasar solo la cuarentena.

Desde el primer momento me preocupaban las familias del “morro” (favela) y las muchas dificultades que podrían estar pasando en esta situación, una de las cuales era el cierre de la escuela (donde yo estaba haciendo el voluntariado) que daba alimentación a los niños que asistían.

De hecho, hablando con los responsables confirmaron que habían varias familias a las que les faltaba algo para comer en casa.

En esos días me preguntaba cómo podría ayudar a todos estos niños con quienes hasta hace unos días pasaba la mayor parte de mi jornada.

El grupo de Movimiento de los Focolares del «morro», gracias a una recolección de fondos del Instituto del Padre Vilson Groh, logró comprar muchas canastas básicas con los alimentos necesarios para las familias en mayor dificultad.

Así que respondimos a esta oportunidad regresando a la escuela todos los días por casi una semana a distribuir estas canastas. Fue una experiencia muy fuerte porque vi cuanto un gesto, que para mí era tan sencillo, era tan grande para ellos.

Espero que en los próximos días pueda distribuir cada vez más canastas a todas las familias que lo necesitan, para que a nadie le falte una comida en la mesa en estos momentos tan difíciles.