Encontré una forma de seguir siendo voluntaria

 

Regresar antes de lo que había imaginado por culpa del COVID-19, no ha sido fácil. A nivel práctico, como la emergencia avanzaba rápidamente, ha sido muy difícil encontrar la manera de regresar a Italia, de hecho viajé  tres días y sé que otros voluntarios tuvieron dificultades aún mayores.

Pero, la peor parte fue seguramente interrumpir de manera repentina el proyecto de voluntariado. No fue fácil elegir regresar en un  momento en el que una ayuda más podía hacer la diferencia, pero era necesario hacerlo por seguridad.

Justo por ese motivo el desánimo, una vez que estaba en mi casa, era muy fuerte. Pero justo en ese momento llegó una linda oportunidad. Como milONGa decidimos no pararnos frente a esta emergencia, en cambio decidimos buscar una nueva forma para ayudar aquellas comunidades que nos acogieron. Para hacer esto nos reunimos virtualmente intentando representar todas las realidades que el proyecto reúne y juntos nos propusimos nuevos objetivos.

Esta manera de hacer voluntariado es seguramente diferente; no puedo estar físicamente con las personas con quienes había vivido hasta hace un mes pero puedo continuar recorriendo el camino junto a ellos. Es lindo porque hemos buscado, y aún lo seguimos haciendo, formas personalizadas para cada realidad que cada uno de nosotros ha encontrado, y con la cual seguimos en contacto, para ayudarlos de una manera más concreta.

Por el momento, algunas comunidades necesitan apoyo para sentir que no están solas, otras tienen necesidades más concretas. Para algunas estamos buscando la manera para ayudar, en otros casos buscamos apoyar proyectos que ya existen.

Esta nueva forma de voluntariado me dio esperanza y energía para enfrentarme a este período que es raro y imprevisible. Es lindo ver que muchas personas estén dispuestas a trabajar en eso a pesar de las dificultades, reinventando también la manera de hacer las cosas,no sólo para sus propios países o realidades.

Algunas cosas que de pronto no sirven en el lugar en el que estoy, pueden ser necesarias en el otro lado del mundo y viceversa; se pueden recibir ayudas inesperadas de países que están muy lejos. Esta experiencia me está haciendo descubrir un mundo más interrelacionado y más solidario de lo que creía antes y me permite no quedarme quieta. Puedo seguir ayudando a las personas aunque sea de forma diferente y puedo sentirme cerca de ellos aunque estemos físicamente lejos.