De Brasil a México

 

Aprovechando las vacaciones que tenía de la Universidad en Brasil, fuí a México por un mes para hacer un voluntariado.

Tenía ganas de trabajar con niños y como estudio Ingeniería Química pensé que podría brindar apoyo escolar en las áreas de química y matemáticas.

Llegando a México fuí a vivir en la Mariápolis El Diamante, que está en la ciudad de Acatzingo – Puebla.

La Mariapolis es linda y preciosa, me encanto estar ahí pues hay mucha naturaleza y tanto los chicos con los que vivía como los habitantes de la ciudadela, eran súper amables.

Tuve la oportunidad de hacer mi voluntariado en el colegio que hay allí;  trabajé en los cursos de primero, segundo y tercer año de secundaria. Eran niños de 11 a 15 años de edad. Apoyaba las clases de la maestra de matemáticas y física, y del maestro de química. Normalmente ayudaba a los chicos con sus dudas o trabajaba con los estudiantes que tenían más dificultades en clase.

Cuando no estábamos en clase, trabajé con otros grupos de niños apoyándolos en matemáticas y también con un grupo de 5 niños de primaria que iban prestar un concurso nacional de la misma área.

El mes ahí pasó volando, pero viví intensamente cada momento. Fue muy lindo poder apoyar a los niños y ver su mejora cada vez que hacíamos más tareas.

También tuve tiempo para chocarme con su realidad y para ver cómo aún con sus problemas eran tan amables. ¡Nunca sentí un amor tan puro como el que viví en México! Los niños, maestros y todos los que trabajaban en el colegio me trataban súper bien. En la Mariapolis también eran todos muy amables y cada día era lleno de alegría y sentimientos lindos.

Cuando se llegó la última semana no me quería ir porque estaba enamorada de esa vida de dar y recibir, de sentir ese amor y de experimentar cómo podía ayudar a las personas sin siquiera darme cuenta.Ya tengo ganas de regresar pronto porque allí me di cuenta de quién soy y de cómo quiero ser, de cómo quiero vivir mi vida y de cómo ser alguien mejor.

Solo puedo agradecer por esta linda oportunidad y espero que más chicos puedan vivir estas experiencias tan increíbles.

Un gran abrazo a todos los que fueron parte de mi jornada y ojalá pronto pueda hacer más trabajos así.

Gabriele, Brasil